
¿Alguna vez has sentido como si lo que haces para Dios no vale la pena? Quizás sientes que el esfuerzo que inviertes en la iglesia o ministerio es en vano.
Sin duda alguna todos en alguna ocasión u otra nos hemos sentido así. Es por eso que me gustaría compartir contigo una de mis historias favoritas.
Un niño de siete años a primera hora de la mañana corrió hacia la playa y vio que estaba repleta de estrellas de mar.
La marea de la noche las había botado en la arena. De manera que este niño comenzó a tomar estrellas de mar, correr hasta el agua para arrojarlas tan lejos como pudiera.
No pasó mucho tiempo cuando se le acercó un anciano y le preguntó:
- ¿Hijo, pero qué haces? – Estoy arrojando estas estrellas de mar de regreso al océano....